El blog de Tere Guerrero

Hechos 4:20 "porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído."

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Hechos 4:20 "Porque no podemos dejar
de decir lo que hemos visto y oído".

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¿Sujetarme, yo?

¿Sujetarme,  yo?

Una de las cosas más difíciles para una mujer dentro del matrimonio es el mandato a la sujeción, este problema viene desde el Génesis, ya que después de la caída Dios le dijo a Eva que ella se iba a querer enseñorear de su esposo. La falta de sujeción en las mujeres es una maldición que cargamos desde nuestra madre Eva. Sin embargo,  la sujeción no es un asunto entre humanos nada más, en realidad tiene que ver con  nuestra obediencia directamente hacia Dios.  Me sujeto a mi esposo porque así conviene en el Señor, eso le agrada y le glorifica; no porque mi marido lo merezca, sea bueno o sea digno. En el momento que entendamos que la lucha de poder se termina cuando uno de los dos ya no pelea, se baja del cuadrilátero, cuando  pides perdón, le  das la prioridad, sirves a tu cónyuge de manera desinteresada, en pocas palabras le muestras la misericordia de Dios. Literalmente desarmas a tu marido si dejas de discutir, de exigir tus derechos, de ver por tus intereses y empiezas a ver por los de él, cuando aprendes a quedarte callada,  a ceder, no siempre querer tener la razón.

 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,

considerando vuestra conducta casta y respetuosa.

1ª Pedro 3:1-2

 Si sufrimos el oprobio cuando nuestro esposo nos trate injustamente, nos negamos a entrar en contienda y reaccionamos pacífica y amorosamente, le damos una lección de gracia y misericordia, honramos a Dios y honramos a nuestro esposo. Eventualmente nuestra actitud influirá poderosamente para bien en nuestro cónyuge.

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.

1ª de Corintios 13: 4-8

ORACION

Señor ayúdame a entender que cuando honro a mi marido, te honro a tí, cuando me sujeto a mi marido me sujeto a tí y cuando sirvo a mi marido te sirvo a tí. 

2 COMENTARIOS

  1. El matrimonio es el reflejo de le relación de Cristo con la Iglesia, cuando le relación se rompe o deteriora, no glorificamos a Dios. Somos diferentes pero cada quien en el matrimonio debemos reflejar los propósitos que Dios tiene para cada uno en comunión y sobretodo reflejar el amor incondicional del Padre.

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