El blog de Tere Guerrero

Hechos 4:20 "porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído."

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Hechos 4:20 "Porque no podemos dejar
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Devocionales

Sabiduría en la madurez

     ¿Alguna vez has visto “El curioso caso de Benjamín Button?” Esta es una película donde el protagonista, Benjamín Button, tiene una extraña condición de salud, ya que al nacer, tiene la apariencia de un anciano, pero conforme cumple años se va rejuveneciendo en salud y apariencia. Esto, claro, solo es una fantasía del guionista. Pero ¡cómo nos gustaría rejuvenecer algunos años!

     Sin embargo, la realidad es que Dios muy sabiamente ha hecho el ciclo de la vida: que en las edades más avanzadas tengamos diversas dificultades, entre ellas de salud. Nos volvemos vulnerables, frágiles y dependientes de otros.  Si, al contrario, cumpliendo años, cada vez nos sintiéramos más fuertes, sanas, en plenitud, no anhelaríamos llegar a nuestra patria celestial, sino que estaríamos demasiado cómodas aquí. Pero la vida no es así; con cada día que pasa, encontramos una nueva dificultad, limitación física, pérdida de fuerza, a veces disminución en los ingresos económicos, soledad, desamor, desapego de los hijos, etc. ¡Pero solo somos peregrinas en este mundo! Nuestro tesoro, nuestra esperanza, no debe estar anclado a esta vida efímera.

     Veo en esto una gentileza de parte de Dios, para que poco a poco, de manera paulatina, nos vayamos desapegando de esta vida que es transitoria y corta comparada con la eternidad. Anhelemos el día que ya no habrá más enfermedad, lágrimas, ni dolor. Mientras llega ese día final en esta tierra, nuestro único auxilio y fortaleza sea nuestro Dios todopoderoso.

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

Apocalipsis 21:4

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

Filipenses 3:20-21

ORACION

Señor concédeme un mayor anhelo por la patria celestial.

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