El blog de Tere Guerrero

Hechos 4:20 "porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído."

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Devocionales

El perdón de mis amigos.

El perdón de mis amigos

 Vi una película en Netflix llamada “Sin filtro”, la cual trata de una mujer que siempre es muy correcta y educada, ayuda a todo mundo, es buena gente, y un día va a una terapia de acupuntura donde le aconsejan  que deje salir lo que tiene reprimido. A partir de ese momento  empieza a decir  todo lo que ha callado contra los demás, pierde toda la compostura y sin reparo comienza a actuar y hablar.

No es un buen ejemplo para seguir, y con vergüenza reconozco que me ha pasado algo similar: he dicho cosas con enojo, amargura y reclamo.  Frases como “así soy, ¿y qué?”, “no voy a cambiar”, “que acepten como soy”.  Frases similares no deben tener cabida en nuestras vidas porque, ante todo, somos nuevas criaturas en Cristo Jesús (2 Co 5:17). Justificar nuestros malos modos, crisis existenciales, hormonales, no nos da derecho de esparcir nuestra amargura. Pequé contra algunas personas muy queridas por no estar conectada con Dios y no actuar de manera prudente. Tenía una necesidad profunda de cariño y atenciones, mi error fue reclamar para que se cubrieran mis exigencias, lastimé con mis palabras y sólo obtuve más soledad.

 Las expectativas que tengo de la gente son sólo eso: expectativas; nadie está obligado a amarme o a suplir mis situaciones emocionales. Dios, con su amor infinito, me levantó del piso y me recordó que Él es el único capaz de suplir todos y cada uno de mis profundos anhelos, que Él es inmutable, que está presente, que me escucha, me entiende, me quiere. Ante mi inminente error, abrí mi corazón ante estos amigos, expliqué mi sentir y pedí perdón; simple y llanamente pedí su perdón.

Qué hermosa sensación cuando confiesas tu culpa, te arrepientes, recibes el perdón y puedes seguir adelante. Humillada ante Dios y los demás, vulnerable e imperfecta, pero con una conciencia limpia, eximiendo a los demás de “sus ofensas”, ya que ellos no me hicieron nada, yo fui la que decidí ofenderme.

Dios es mi alto refugio, mi castillo, mi fortaleza. Gracias, amigos, por tener paciencia conmigo. Soy una persona en remodelación. Como dice en Filipenses 1:6 “…estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”.

“Cuando veo a esa persona que me ofende con ojos espirituales, veo en él a un instrumento de Dios para enseñarme, en lugar de verlo como un instrumento del diablo para atormentarme. Y veo algo más, veo a una persona a la que Dios ama y a quien Él quiere amar a través de mí”.

Elisabet Elliot

ORACION

Padre te ruego que siempre ponga mi vista en tí, el único que puede consolar mi corazón. 

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